LA FRAGILIDAD DE LAS COSAS 

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La Fragilidad de las Cosas 
Dedales de porcelana sobre espejo .
180 x 65 cm.
2020

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100 canillas 
Porcelana intervenida con hilo dorado. 17,5 x 2 cm. c/u.
2020

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Carrete de Hilos   
Gres de porcelana con hilo dorado.
11 x 6 cm. c/u
2020

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Colgando Canillas

Porcelana intervenida con hilo dorado. 
1OO x 6O cm.

2020

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Naveta de Pescador I
Porcelana e hilo
65 x 10 cm. 

2020

canillas 2, porcelana hilo y terciopelo, 55x 85. 2019
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canillas 2
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Canillas I y II
Porcelana e hilo en caja acrílica
85 x 55 cm.
2019

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Canillas III
Porcelana sobre terciopelo en caja acrílica. 85 x 1OO cm.
2020

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La Fragilidad de las Cosas
Galería NAC 
Santiago Chile

2020- 2021

La Fragilidad de las Cosas

 

Canillas, dedales y navetas son los elementos principales que conforman La fragilidad de las cosas, tres elementos impecables en su origen que se descontextualizan de sus principios y se relacionan con los recuerdos, el tiempo, la espera, su delicadeza, el quiebre y la reparación. Son piezas tradicionales del textil y confección, oficio presente a lo largo de la obra de Consuelo Walker.

En esta oportunidad, la artista transforma un complejo mundo de materiales que se han usado desde tiempos inmemoriales para la fabricación de telas a un material cerámico, producido de manera artesanal, tradicionalmente blanco y resistente. Así, la carpintería en porcelana se ha transformado no solo en un oficio, sino que en un refugio explorativo que emerge desde el encierro durante la pandemia, donde primó la seducción a la fragilidad del material y al trabajo propiamente emocional en torno al oficio y al momento de creación.

De esta forma, los resultados se mezclan, quiebran, combinan y reparan junto a otros elementos y superficies, siempre buscando poner en crisis la fragilidad del material.

La fragilidad de las cosas presenta canillas y navetas colgadas, tensionadas y rotas en distintos formatos y propuestas. Y de manera protagónica presenta una gran instalación compuesta por 700 dedales construidos en porcelana sobre una superficie espejada que permite expandir la instalación y también reflejar al espectador. El dedal es un instrumento que permite empujar una aguja con el dedo sin dañarse, sin embargo, en esta oportunidad algunos dedales se encuentran quebrados y otros reparados en oro, acción que invita a poner en tensión la fragilidad de la naturaleza del material.

Tanto la exposición como la artista buscan poner en crisis la materia prima, los objetos, su nobleza, los significados y los roles asociados a ellos. Pero también buscan develar el inicio de un trabajo experimental, fuera de la academia que permitió reconocer el inicio de una búsqueda en un material rígido, noble y muy frágil a su vez.